Geología, Geofísica y más...

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ANOMALÍA GEOFÍSICA

Es el concepto central de la geofísica prospectiva. De lo que se trata es de registrar, procesar y graficar la respuesta dada por distintos campos físicos en las áreas de potencial interés exploratorio o de desarrollo de recursos. Y entonces buscar los sectores de valores anómalos respecto al fondo local o regional e interpretarlos en términos geológicos a fin de determinar los sitios de interés económico.
La  búsqueda  de  anomalías  se  hará,  antes  que  nada,  evaluando  información  previa  de  las potenciales  áreas  a  prospectar,  para  comenzar  allí  donde  las  condiciones  geológicas  y/o  de factibilidad económica sean a priori más promisorias. Una vez definida el área, se establece el mallado de mediciones, sea que tales mediciones se hagan a lo largo de trayectorias predefinidas (paralelas entre sí, o formando una cuadrícula, o cualquier otra figura que se considere oportuna) o bien si son puntos más o menos distantes ubicados según las facilidades geográficas de la zona. Usar una malla más fina o más gruesa -es decir, hacer mediciones más cercanas o más lejanas entre sí- dependerá indirectamente de la escala del trabajo -por cuestiones prácticas y de costos- pero fundamentalmente dependerá del tamaño mínimo de las anomalías de interés. En otras palabras, la red es más cerrada o abierta según sea el pescado que queremos capturar.
Una  vez  hecho  el  registro  o  adquisición  de  los  datos  de  campo  (mediciones  físicas, posicionamiento y  eventualmente otros) se  harán  los  cálculos  correctivos que  constituyen  el procesamiento necesario para homogeneizarlos, es decir hacerlos comparables, y poder entonces graficarlos para finalmente hacer su interpretación en términos geológicos y eventualmente de recursos potencialmente explotables.
Los datos pueden presentarse en forma de perfiles de pozo (datos esencialmente unidimensionales en el eje z ó 1D, salvo componentes de desviación horizontal del pozo), cortes (también llamados secciones verticales, transectas, calicatas o perfiles, en este caso bidimensionales en x,z ó 2D), mapas (o secciones horizontales, que también son datos 2D pero llevados a un plano horizontal x,y en lugar de vertical), o volúmenes de información (tridimensional ó 3D, en x,y,z). Y también cualquiera de los anteriores incorporando la variable de cambio temporal, esencialmente allí donde  se  está  explotando  un  recurso  y  los  registros  físicos  se  modifican  en  función  de  la disminución de dicho recurso, por lo que en todos los casos se agrega la dimensión temporal: por ejemplo un volumen (3D) pasa a un delta de volumen (4D, con x,y,z,t).
Las  curvas  que  unen  puntos  de  igual  valor  de  la  magnitud  física  relevada  se  denominan isoanómalas, aunque no necesariamente estemos en presencia de una anomalía significativa. Y los perfiles o cortes o mapas o volúmenes son denominados genéricamente gráficas de anomalía gravimétrica, magnética, radiométrica, de velocidades sísmicas, etc.

La prospección geofísica suele hacerse sobre la superficie terrestre, pero también dentro de pozos, o  puede  ser  marina  (o  lacustre  o  fluvial),  aérea  e  incluso  satelital,  dependiendo  de  las limitaciones inherentes a las magnitudes físicas a medir -por ejemplo, la radioactividad medida sobre el mar es casi nula o las ondas sísmicas pierden sus propiedades distintivas al entrar al aire- y también según sean las tecnologías disponibles y sus costos.

ANOMALIA-GEOFISICA

Es muy importante tener en cuenta que distintos modelos del subsuelo pueden producir semejantes anomalías geofísicas, lo que hace indispensable la cuidadosa evaluación de todos los antecedentes geológicos, geoquímicos, de pozos, de otros métodos geofísicos, etc.

 

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