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PROSPECCIÓN GEOFÍSICA Y GEOLOGÍA

Tanto el prospector geofísico como el geólogo se ocupan  de la parte física de la tierra, por lo que frecuentemente atacan el mismo problema pero sus métodos e instrumentos son muy dispares. El geólogo utiliza mínimo instrumental y basa sus razonamientos en leyes preferentemente cualitativas, mientras que el geofísico emplea aparatos costosos y complicados y maneja leyes físicas de expresión matemática nada sencilla.
Esta coincidencia de fines con disparidad de métodos entraña notorias ventajas, pero ha dado lugar a algunos malentendidos y confusiones.
No es posible, porque sería ineficaz y económicamente prohibitivo, empezar el estudio de una zona aplicando sin más ni más tal o cual método geofísico. En los estudios de prospección es el geólogo el que tiene la palabra en primer lugar, pues debe ser él el que escoja las zonas más prometedoras para el fin buscado y plantee los problemas concretos cuya solución se exige de la Geofísica. Además debe recopilar la información geológica que exista sobre algunas zonas que van a investigarse y preparar además los mapas y cortes geológicos pertinentes. Es entonces cuando entra a la acción el geofísico, el cual, teniendo a la vista la mencionada información, juntamente con la cartografía topográfica, fotografías aéreas, etc., debe determinar cuál es el método geofísico más apropiado y sus modalidades   de aplicación, y fijar detalladamente la situación de perfiles , estaciones, líneas de medición y demás características del trabajo de campo. Terminando éste, y después de elaborados convenientemente los datos recogidos, viene la difícil tarea interpretativa, difícil no sólo por la complejidad de las relaciones matemáticas que intervienen, sino porque generalmente no es única la solución del problema planteado. La quien debe basarse en su propia experiencia, y en la información geológica disponible. En la fase final de la interpretación, cuando hay que dar significación geológica a la distribución  subterránea de la magnitud física estudiada, es fundamental el trabajo conjunto del geólogo y del geofísico.

La colaboración entre geólogo y geofísico es, pues, necesaria, en los trabajos prospectivos, y de calidad de esta colaboración depende grandemente la exactitud y confiabilidad de los resultados. Para esto, es necesario que cada uno de estos científicos tenga algún conocimiento del campo cultivado por otro, y sobre todo, que pueda comprender su lenguaje técnico.

La diversa mentalidad del geólogo y del geofísico representa, en último término, una ventaja, pues los resultados así obtenidos incorporan una visión más amplia del problema. Lo que ya no puede hacerse es tratar de reunir en una sola persona las dos especialidades, dada la ingente cantidad de conocimientos y técnicas incluidas en la Geología y en la Geofísica, y la disparidad de sus métodos. Por lo tanto, es errónea la idea de que un geólogo pueda transformarse en geofísico tras unos breves estudios o a la inversa. Esto quizá fuese posible hace 30 o 40 años, cuando la Prospección Geofísica se  encontraba en las primeras fases de su desenvolvimiento, pero no es factible ahora. Como no existen técnicos omniscientes, se hace imprescindible el trabajo en equipo.

(Texto extraído de Ernesto Orellana, 1972)

 

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